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SEGUNDA PARTE
DON QUIJOTE EN COMPAÑÍA
La diferencia esencial entre la Primera y la Segunda parte de 1605 es la importancia que en la última toma la Vida en detrimento del Relato. No es que desaparezcan absolutamente los referentes a la obra de Gonçalves, sino que el Relato deja de ser el núcleo central de la parodia porque en él no se ofrecen noticias sobre la fundación y desarrollo de la Compañía, base sobre la que Cervantes ha basado la parodia de los seis capítulos siguientes, según corresponde al orden cronológico de la vida de Loyola que es, a fin de cuentas, el eje central de todo el Quijote. Si la Primera Parte es un maravilloso y complejo ejercicio a través del que se transmite o insufla a don Quijote la vida del Loyola peregrino y su personalidad, la Segunda es una recreación en la fundación y primeros avatares de la Compañía como institución, con especial atención a los primeros momentos del colectivo y a las muertes de los primeros fundadores. Es decir, la aparición de Cide Hamete está provocada por el agotamiento real de las fuentes anteriores, pues a partir del capítulo VIII del Relato finalizan prácticamente las acciones individuales de Loyola ya que, desde el momento en que encuentra a sus seguidores y forma el grupo, casi nunca actúa solo, por eso el Relato resume en pocas páginas el resto de los acontecimientos que, además, ya habían sido ampliamente recogidos por los otros compañeros. Cervantes está, pues, siguiendo hasta aquí un esquema diacrónico de la historia de Loyola y la Compañía y, tras la batalla del vizcaíno, en paralelo con la fundación de la orden, hace desaparecer el personalismo de don Quijote y da paso al colectivo representado por el grupo de pastores protagonistas de esta Segunda Parte, caracterizada por el exhaustivo aprovechamiento de algunos capítulos de la Vida, de donde Cervantes extrae no sólo su contenido esencial, sino una enorme cantidad de frases y expresiones insertadas en su obra con absoluta naturalidad, y cuyo objetivo es ayudar a localizar las correspondencias generales que facilitan el acercamiento a los detalles. Ese trasvase de palabras, esa fórmula sistemática de trabajo, es una invitación permanente a la reflexión sobre la realidad histórica y la ficción, ambas juntas en el texto y, en muchas ocasiones, intercambiando sus funciones en fantásticos juegos literarios. Los protagonistas de estos capítulos, a excepción del 9 y 10 que son de transición, no son pues don Quijote y Sancho, sino los pastores, igual que en la Vida no es Loyola, sino todos los compañeros. Dicho protagonismo colectivo se manifiesta en la constante presencia del círculo (reuniones a la redonda) como símbolo de vida religiosa y comunal. Las fuentes externas de inspiración paródica dejan de ser los libros de caballerías y dan paso a la novela pastoril, otro género también en boga y perfectamente adaptable a la ascética vida en el campo que practican los fundadores de la Compañía. El mismo Ribadeneyra, siguiendo la tradición católica, repite en muchas ocasiones la metáfora del religioso pastor y su rebaño. Como clave general de toda esta Segunda Parte está el vocablo “compañía”, convertido, como en la Primera “peregrino”, en el referente central de estos capítulos dedicados a la fundación y constitución de la nueva orden.
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PRÓLOGO | INTRODUCCIÓN
| PRIMERA PARTE: Don Quijote peregrino | Cápitulo
I | Cápitulo II | Cápitulo
III | Cápitulo IV | Cápitulo
V | Cápitulo VI | Cápitulo
VII | Cápitulo VIII | SEGUNDA
PARTE: DON QUIJOTE Y COMPAÑÍA | Cápitulo
IX | Cápitulo X | Cápitulo
XI | Cápitulo XII | Cápitulo
XIII | Cápitulo XIV | GENERALIDADES
| CONCLUSIÓN.AGRADECIMIENTOS |
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